viernes, 12 de agosto de 2016

AMOR MÍO de Benjamín Grande



Tus ojos me abrazan
y tu voz, me atrapa.
Nunca he visto una sonrisa tan hermosa
y al mismo tiempo engañosa.
Tu inteligencia me atrae,
Tu cuerpo me aísla.
Una esencia angélica te rodea;
un rojo aroma divino que consume mis sentidos.
Me encuentro en un mundo distinto.
Mi corazón corre a mil kilómetros por hora,
Quisiera poder decirte todo esto,
poder volcar mis sentimientos enfrente tuyo.
Pero sé que nunca me aceptarías.
Y por eso este mensaje es dedicado a la nada, que al mismo tiempo es mi todo,
y que envuelve todos los días a mi vida desgraciada.




jueves, 2 de junio de 2016

Prosa poética: Observación del amanecer de Benjamín Grande




            Bajo un cielo caído y gris existe un movimiento letárgico que está en el borde en que todo nace y todo muere; solo con la presencia del observador llega a tener un poquitísimo de cinética. Una batalla de necesidades tiene escena el horizonte. Los más pobres terminan siendo los más felices, y los más grandiosos terminan siendo aplastados por el cielo, cayendo en la trampa de su propia felicidad. Pero, mientras la guerra fluctúa y el cielo sigue creciendo, hay cosas que no cambian; el movimiento de esos grandes montículos verdes, que muchas veces no son percibidos, ya que mueren junto al resto del mundo cuando el observador baja la vista, y el gran espejo que corta la imagen en dos, cuya función es de reflejar el aterrador cielo mientras cae hacia el centro de nuestra tierra. Sin embargo, en la presencia de todo este caos lento e informe, el observador empieza a crear un vínculo amoroso y cariñoso con la vista, un amor que nunca dejará su corazón, y que siempre estará impresa en su mente. Verde y gris, azul y blanco, pobres y ricos, naturaleza y modernidad, guerra y paz, todo captado en una imagen espantosamente bella. 

Un comentario sobre SACRIFICIO de Leonardo Oyola. Por Vanesa Kim

Un comentario sobre Sacrificio (2010) de Leonardo Oyola. Por Vanesa Kim 









Rica en la violencia y la vertiginosidad que se desarrollan tanto como en la mezcla de géneros- el policial negro, el thriller, junto a lo fantástico- Leonardo Oyola nos invita a tomar parte de un laberinto que recorre las partes de Buenos Aires que en la literatura, muchas veces permanecen en silencio. Oyola inventa un mundo, con la esencia de la cultura popular, dándole un alma, un lugar de existencia, una voz y una vida. Gran parte de esta novela está construida mediante del uso de un lenguaje llano, estrechando los límites entre lo urbano y lo rural.  La lectura sigue al personaje de Fátima Sánchez, una joven perseguida por tragedias, que con el trayecto del tiempo, desarrolla capacidades. Es quien también se confronta ante su rival, La Marabunta, para medir el dominio y el poder, una ante la otra. 
Sacrificio perturba la mente de un campo vasto de lectores. Este se pierde en la tormenta de elementos naturales y el ensañamiento humano que propone la obra para exhibir escenas quiméricas, y a la vez, para encender la chispa de incomodidad, un rasgo del género policial. En el caso de Oyola, la literatura es elemento forjadora de la nacionalidad, y es él quien mixtura géneros e ideologías, convirtiéndose en uno de los grandes maestros de la literatura Argentina.

Un encuentro imaginario entre Morelli y Mme. Bovary de Benjamín Grande

Dos personajes de la literatura se cruzan para desencontrarse por última vez. 
Por Benjamín Grande





            Las luces de l’Avenue du Marechal Juin consumidas por la oscuridad, dos cuerpos muertos llevados casi colgados de los brazos de sus seres más queridos. Llantos miserables de un pueblo perdido y un grupo reptil enterrados en las paredes d’hôpital Bois Guillaume; una tormenta emotiva desmantelando la secretaría.

-Oh, ¡Dios mío! ¡Emergencia! ¡Ayuda!

            Las cinco menos cuarto de la mañana, dos espíritus encerrados por una misma tarea, desdichada por la sociedad como asquerosa, tabú.

-Por favor, no te vayas esposa, te lo suplico corazón… vida… ¡Amor!

            Sentimientos absurdos, un teléfono violentamente tirado en el suelo recién lustrado, brillando en las reflexiones oculares de personajes desgarrados.

-¡Rápido, mujer! ¿No ve que no aguanta más?
-¡Despiértese, viejo! Ya has llegado al extremo, ahora, ¡vuelva!

            Ojos de la muerte abiertos, ojos de la vida cerrados, inundados. Ellos entristecidos, enojados, destrozados. Los dos restantes esperando fin, ambos pálidos, blancos de expresión, la mujer por dramática, el hombre por sabio. Dos destinos similares cumplidos en formas completamente distintas y un último camino etéreo confuso, cruces entre real y absurdo. Sonidos caóticos callados por el canto de la paz, azules siluetas surgidas de figuras inmóviles. De la muerte, ¡la vida!

-¡No! ¡Así no! ¿Por qué aquí?
-Ay, mujer, cálmese. Ha llegado al último plano. Solo debe tomar un pa-
-¡No! Usted, hombre viejo, no sabe nada de mis inmensurables perdidas, mis desgraciadas aventuras, ¡mis amores anulados!
-Por favor, tome un paso atrás y mire, reflexione.
-¿Que hay para mirar? Gente sin futuro buscando cosas vacías. No, no, así no. No quiero existir en este plano. ¡Quiero volver! ¡No ha llegado mi caballero! Déjenme volver… por favor…

            Dedos de esencia desgarrando un cuerpo físico. Caras mudas transformadas, un bebe hambriento, piernas movidas, ambos grupos fuera horrorizados por la mutilación de una hermosa mujer.

-¿Qué haces, mujer? ¡No puedes volver! Por favor reflexione, y salga de la fantasía que te has creado.
-¿Fantasía? No. Mi amor me espera en el mundo, no aquí. Mi fin no ha llegado todavía. ¡Déjeme!  
-Por Dios, mire lo que hizo. Ya nadie la espera. ¡Monstruo! Debes salir para poder ver, y no dejarte llevar, pero usted, usted se ha quedado atascada…
-¿Y porque entrar si debo salir? No tiene sentido.
-No tiene solución hablarte; la dejare para que usted sola se de cuenta de su propia realidad.


Las luces de l’Avenue du Marechal Juin aplastadas por la luz del amanecer, dos cuerpos muertos tirados en el piso del Centre Universitaire de Rouan. Llantos derramados de un pueblo perdido y un grupo reptil ya no existentes; una mujer perdida, un hombre encontrado. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Prólogo (posible) para una edición de Rayuela de Malena Galuccio

Prólogo (posible) para  una edición de Rayuela: Un propuesta de cómo los jóvenes deberían leer la novela y por qué
Malena Galuccio

Suéltense, dejen que las palabras se entrecrucen y resuenen en sus vidas para guiarlos por un camino de eterna profundidad. Transfórmense en hormigas rojas, exprimiéndose por los ladrillos para encontrar el oro al fondo, no importa si se llegan a creerse una especie de Madame Bovary para poder sumergirse en la novela; eso sí, lo  fundamental después es que tomen la distancia necesaria para poder ingerir aquellas enseñanzas y tomarlas en cuenta para el futuro.
Julio Cortázar ha creado una biblia para muchos, mediante dos personajes. El lector logra crear una identidad, tomando varios pequeños detalles de diferentes situaciones para construir su propia imagen entre ellos. Se crean contradicciones y uno se encuentra marcado por diferentes características; es que la novela es como “el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección”, como quería Isidoro Ducasse. Estos rasgos opuestos son los que busca crear Rayuela, contradicciones de inquietudes cargadas de belleza. La Maga y Horacio son el ejemplo perfecto de las diferencias, un intelectual y una artista, juntos creando la belleza.
Mientras Cortázar escribía la novela, cuenta que esperaba tener lectores de su edad, hombres y mujeres de más de cuarenta años, pero se encontró con que Rayuela circulaba entre un público de lectores  jóvenes, es decir en un público que estaba en el proceso de transformación. Cortázar tuvo varias relaciones amorosas en la trayectoria de su vida, y todas tienen un punto en común: “todas las mujeres con las que he vivido, que no han sido pocas, todas sin excepción me han dicho en algún momento: ´Lo que a veces es terrible en tí es hasta qué punto eres un niño´”. Esta relación demuestra que Cortázar a lo largo de su vida siempre estuvo en ese proceso de formación, siempre buscando detalles para poder adquirir, y eso es fundamentalmente lo que trata de postular en Rayuela.
La lectura, la imaginación y el amor son aspectos de la cual se van a encontrar reflexionando sobre, varias veces encontrándose de acuerdo con la novela, pero otras veces en desacuerdo; pero esa sensacion de confusión y de estar desacuerdo es precisamente el juego de Rayuela,  el lector va construyendo su propia identidad con las casillas de la novela.

Repito, suéltense y déjen se llevar, no tengan miedo de que todo lo que se van a llevar de la novela serán lecciones y reflexiones. Aprovechen leer la novela por primera vez, aunque estoy segura de que la volverán a leer para poder exprimirla al máximo, cada vez entendiendo algo nuevo, un concepto, una palabra, cada vez imaginando las pinturas de Klee y escuchando resonar el jazz un poco más. 

lunes, 30 de mayo de 2016

“Carta de despedida” de Ana Madrid


“Carta de despedida” de Ana Madrid
Una lectura de Rayuela de Julio Cortázar




Esta es una carta de despedida, una posible carta de despedida que La Maga del escribe a Horacio. Intenté mostrar los sentimientos de La Maga después de la pérdida de Rocamadour; por eso considero que podría leerse después del capítulo 29, o como el final de ese capítulo.
Jugué con algunas citas que resaltaron a lo largo de mi lectura y las incorpore de manera en que la Maga expresaba sus sentimientos a través de ellas. El amor entre Horacio y la Maga es contradictorio y quise reflejar esa contradicción. Podremos ver que la Maga se contradice a ella misma a lo largo de la carta y termina en una confusión con sus sentimientos. Sin embargo, me parece una característica que no pude dejar fuera ya que se puede decir que define su relación.

            Horacio:

             Sé que soy una persona atontada y que la mayor parte del tiempo no logró expresar mis pensamientos de la manera que quiero. Sé que soy de esas personas que rompen el puente con tan solo pisarlo. También sé que evitó los problemas que más invaden mi mente y mi corazón. ¿Por qué, Horacio? ¿Por qué en este momento, lo único que puede aliviar este dolor es el sofocamiento de mis pensamientos? No pertenezco aquí ni pertenezco allá. No pudiste comprender a Rocamadour pero intentaras comprender  mi dolor. Tenía que escribirte, no podía marcharme sin dejarte un testimonio de lo que siento. En Rocamadour veía reflejado el amor que le daba. En ti, es difícil ver ese reflejo. Es difícil, aún tengo el recuerdo de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris y en los silencios terribles en los que terminábamos después de hacer el amor. Nuestro amor es contradictorio tal como lo es mi vida en este momento. ¿Por qué quedarme Horacio? Quiero encontrar una razón y la encuentro, eres tú. Pero lo nuestro un día está intacto y al día siguiente inquieto e incluso roto. Un día estamos retorciéndose de la risa con lágrimas de alegría y al día siguiente esas lágrimas están convertidas en lágrimas de plena tristeza. No entiendo Horacio y no entiendes. Dices que soy alegre, que adoro el amarillo, que mi pájaro es el mirlo, que mi hora es la noche y que mi puente el Pont des Arts, pero no entiendes. Me tratas sentimental y yo tampoco me entiendo. Todo es difícil, incluso escribir esta carta. El mundo dio un giro y yo me quede en el mismo lugar sin salida. Es verdad Horacio, estoy enamorada de ti pero no entendemos. No sé cómo ayudarte a buscar lo que buscas o si soy lo que buscas. Pero algo que sí sé es que te escribo esta carta sabiendo que andamos sin buscarnos sabiendo que andamos para encontrarnos. No sé cuál es mi final pero se que no pertenezco aquí en este momento. Quizás el viento me traiga devuelta a tus brazos. 

El beso de Malena Galuccio

El beso de Malena Galuccio
Un lectura sobre RAYUELA de Julio Cortázar



           
Cuando leí el capítulo 7 de Rayuela lo primero que pensé fue cómo estaría La Maga en esa situación íntima y amorosa, en qué estaría pensando y qué haría.  ¿Tendría las mismas inquietudes y emociones que Horacio? En muchos momentos Cortázar logró mostrar varias perspectivas durante la novela, pero en este capítulo en particular creo que es fundamental que cada lector construya su propia interpretación de la situación. Por eso me propuse realizar el capítulo siete pero de la perspectiva de La Maga.
La Maga tiene varios rasgos que interpelan a lectores perdidos y los ayuda a crear su propia identidad, por eso considero que al crear la visión de La Maga en esta situación íntima estoy haciendo una interpretación de su personaje, y desde luego, también el modo en que yo logré integrarme a la novela.

Texto:
Tocándome la boca, siempre tocándome la boca, como que si fuera una especie de Bal du Moulin de la Galette en Le Musee d’Orsay, una delicadeza poco común y peculiar. A la vez, yo pienso, pienso en nosotros, en las estrellas y en París. Espero que el bebé Rocamadour algun día pueda llegar a vivir en esta ciudad, que pueda sentir el amor de la misma manera que yo lo siento. Nuestro amor eterno y espontáneo como el arte de Voka y el jazz de los amigos que vimos al caminar por el Pont Neuf, tocando al azar, tan aleatorio y curioso. Al mirarte me concentro en cómo tus pecas se unen formando una especie de constelación, me fijo en esa peca a la izquierda de tu boca, me detengo a ver  cómo se distorsiona al hablar y después vuelve a la normalidad al aflojarse.

Tus besos me llevan al cosmos, me siento flotar en la eternidad, desconcierta del futuro. Tirados en la cama, somos uno. El sonido exterior es bloqueado y quedamos nadando en el vacío de nuestro amor. Al terminar el amor, nuestras vidas individuales continúan con la corriente, pero en aquella cama desarmada y enquilombada siguen nuestros alientos unidos como recuerdo de aquel momento íntimo y incondicional.