
En la clase de Español 2, Miguel nos propuso escribir un monólogo interior. El relato que sigue es una ficción, pero te deja ver los pensamientos de una chica sufriendo por su propia mentalidad torcida.
Amanda Walz
El Piso Frío
Vos no sos quien quiero que seas. Peleamos cada día tratando de ver quién va a ganar. Bueno, te digo ahora que yo no voy a perder. Mi secreto es conocido por nosotras, nada más, y yo no quiero dejarte para que vayas a ir contándolo por el mundo. Me pregunto, qué deben pensar las otras personas. Ya se me va haciendo muy difícil mentir a mis seres queridos, pero al mismo tiempo me siento fuerte y liberada cuando no toco la comida que está sobre mi plato. Ellos dicen que quieren lo mejor para mi vida, pero qué van a saber ellos de lo que es bueno para mí. Ellos ya ni me conocen. Me tienen a un lado, separada de los demás. Ya no soy nada para ellos. Me prejuzgan como anoréxica y bulímica, y no soy nada más que un desorden para ellos. ¡Ay! Soy la única que me puede comprender. No puedo parar. Bueno, soy mi propia mejor amiga pero al mismo soy mi enemiga. Nunca voy a ser demasiado para estar feliz. En frente de este espejo me veo, y no lo puedo soportar. ¡Sos fea! ¡Sos gorda! Nunca vas a llegara la medida de tus amigas que son tan lindas y flacas. Ya ni se por qué trato tanto de llegar a ser perfecta, cuando todo es tan difícil alrededor. ¡Ay, cómo peleo siempre conmigo! Siempre son las mismas discusiones las que me tienen atrapada. ¿Cuánto había comido hoy? Me lo pregunto a cada instante. Y la respuesta es la misma: comí mucho. Soy una perdedora, y ahora sí que vos me estás ganando. Sos más fuerte; querés liberarte. Pero no me vas a ganar, tengo que seguir siendo fuerte, no puedo perder todo lo que soy sólo porque vos querés algo mejor. No te voy a dejar ganar ahora que estoy por conseguir mi triunfo. Sentada en el piso frío, esta es mi parte favorita. La parte que muestra que yo soy mejor que ellas. Sentada frente del inodoro, esto no va a llevar mucho tiempo. Uno, dos, tres. ¡Ya! Ahora estás mejor. Vacía estoy en el piso, con mi premio de triunfo.
Amanda Walz
El Piso Frío
Vos no sos quien quiero que seas. Peleamos cada día tratando de ver quién va a ganar. Bueno, te digo ahora que yo no voy a perder. Mi secreto es conocido por nosotras, nada más, y yo no quiero dejarte para que vayas a ir contándolo por el mundo. Me pregunto, qué deben pensar las otras personas. Ya se me va haciendo muy difícil mentir a mis seres queridos, pero al mismo tiempo me siento fuerte y liberada cuando no toco la comida que está sobre mi plato. Ellos dicen que quieren lo mejor para mi vida, pero qué van a saber ellos de lo que es bueno para mí. Ellos ya ni me conocen. Me tienen a un lado, separada de los demás. Ya no soy nada para ellos. Me prejuzgan como anoréxica y bulímica, y no soy nada más que un desorden para ellos. ¡Ay! Soy la única que me puede comprender. No puedo parar. Bueno, soy mi propia mejor amiga pero al mismo soy mi enemiga. Nunca voy a ser demasiado para estar feliz. En frente de este espejo me veo, y no lo puedo soportar. ¡Sos fea! ¡Sos gorda! Nunca vas a llegara la medida de tus amigas que son tan lindas y flacas. Ya ni se por qué trato tanto de llegar a ser perfecta, cuando todo es tan difícil alrededor. ¡Ay, cómo peleo siempre conmigo! Siempre son las mismas discusiones las que me tienen atrapada. ¿Cuánto había comido hoy? Me lo pregunto a cada instante. Y la respuesta es la misma: comí mucho. Soy una perdedora, y ahora sí que vos me estás ganando. Sos más fuerte; querés liberarte. Pero no me vas a ganar, tengo que seguir siendo fuerte, no puedo perder todo lo que soy sólo porque vos querés algo mejor. No te voy a dejar ganar ahora que estoy por conseguir mi triunfo. Sentada en el piso frío, esta es mi parte favorita. La parte que muestra que yo soy mejor que ellas. Sentada frente del inodoro, esto no va a llevar mucho tiempo. Uno, dos, tres. ¡Ya! Ahora estás mejor. Vacía estoy en el piso, con mi premio de triunfo.
Amanda Walz
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