
Por esta fotografía Kevin Carter recibió el Premio Pulitzer en 1994. La imagen fue tomada en Sudán y publicada en la primera plana de The New York Times.
Nacido en Sudáfrica en 1960, apenas dos años antes de que Nelson Mandela comenzara sus 27 años de prisión, Kevin Carter descubrió pronto que ser blanco en su país era un privilegio generalizado y al mismo tiempo un insulto particular que lo colocaba del lado de los injustos. Por eso no vaciló un instante, desde que descubrió el periodismo a sus 24 años, en convertir su cámara en una herramienta para combatir el apartheid. Su primer trabajo, que sería publicado en The Johannesburg Star, fue cubrir las protestas de jóvenes militantes negros en Soweto, reprimidos ferozmente por la policía y el ejército. Fotos rápidas que intentaban capturar el instante. Fotos que una y otra vez ponían en riesgo su vida, a tal punto que junto con otros tres colegas terminaron por conformar un grupo conocido como "El Bang Bang Club": allí donde estaba el peligro, estaban ellos.
Pero su fotografía más conocida mundialmente poca relación tuvo con los machetes, las pistolas y los gases lacrimógenos. Era marzo de 1993 y estaba de viaje de vacaciones. No bien puso un pie en Sedán, se topó con la escena: la niña y el buitre. Sólo un instante vaciló. ¿Socorrer a la niña famélica y espantar al buitre, o esperar a que el buitre desplegara las alas ante su presa ya vencida? ¿De qué manera podría ser más útil? ¿Postergar la muerte de la niña otro día o tomar una fotografía que despertara las conciencias acerca del hambre y la miseria? ¿Ocuparse de lo inmediato, de lo individual, o apostar a que la idea cobrara peso? Como nunca antes, Kevin Carter esperó el momento propicio; la realidad había decidido ser mucho más lenta esa vez. A los veinte minutos, rendido ante el buitre que no se decidía a elevarse contra su presa, por fin gatilló la cámara.
La vida de Kevin Carter cambió por completo a partir de ese momento. A donde iba llevaba consigo la pregunta que no dejaban de hacerle: "Después de tomar la foto, ¿ayudaste a la niña?" En abril de 1994 recibió una llamada desde New York anunciándole que había obtenido el Premio Pulitzer por esa imagen. Sin embargo, ya no podía trabajar. Dicen que había caído en una profunda depresión y que cometía errores imperdonables, como el de perder los rollos de películas. Tres meses después de recibir el premio, el 27 de julio, se quitó la vida encerrado en su auto, estacionado a la orilla de un río.
Miguel Vitagliano
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