jueves, 6 de diciembre de 2007

Nerudianas


En el curso de Español 4 (Literaturas Comparadas) estuvimos leyendo las memorias de Pablo Neruda, Confieso que he vivido (1973), el último libro del poeta chileno que termina pocos días antes de morir.
Cada uno de los estudiantes tuvo que elegir una parte del libro y realziar su propio análisis.
Lo que sigue es una síntesis apretada de lo expuesto por Luisa Rollenhagen.
Espero que lo disfruten,
Miguel Vitagliano


Neruda y el Oriente – Los viajes del Poeta del Pueblo
Cuaderno 9 – Principio y Fin de un Destierro

Mientras ya nos habíamos familiarizados con varios aspectos de Pablo Neruda como poeta, es importante destacar el período entre 1949 y 1953, tiempo en el que viaja a Oriente, visitando a la USSR, la India, y China, entre otros países. Este viaje adquiere un papel decisivo en la creación de su libro Las Uvas y el Viento, y también muestra su fascinación por la filosofía y la naturaleza del Oriente.
En 1949 viaja por primera vez a la Unión Soviética para la conmemoración del centenario de Pushkin. Inmediatamente, queda fascinado por el primer país comunista que existía en el mundo, y llega a elogiar todo desde su inalcanzable belleza natural hasta y la atmósfera intelectual e inhibida que florecía bajo el sistema comunista (según sus observaciones). En Confieso que he vivido, sus memorias, comenta sobre la naturaleza del país, diciendo: “Lo primero que me impresionó en la URSS fue su sentimiento de extensión, su recogimiento espacial, el movimiento de los abedules en las praderas, los inmensos bosques milagrosamente puros, los grandes ríos, los caballos ondulando sobre los trigales. Ame a primera vista la tierra sovietica…” (p.268) En la Unión Soviética Neruda cree haber encontrado un país donde los escritores perseguidos podían encontrar refugio y expresar sus ideas con otros intelectuales, como era el caso del poeta turco Nazim Hikmet, quien se había exilado de su país y, según Neruda, encontró allí donde la poesía podía ser tan revolucionaria como la gente que vivía en él. Neruda siente haber encontrado un fuerte vínculo entre la naturaleza y el hombre en este viaje, y se siente identificado con la gente y el país por sus convicciones políticas y su posición como poeta. Para finalizar este viaje dentro de sus memorias, utiliza una metáfora extensa para describir al poeta dentro del contexto de la tierra rusa (“El trabajo de los escritores…hasta recoger cada vez una pesca mayor.”, p.273) Su gran admiración por este país ayuda a fortificar sus simpatías comunistas.
Por un tiempo también viaja a India después de haberla visitada durante su lucha por la independencia, y se enfrente a una gran decepción. Mientras recordaba la atmósfera revolucionaria y renovadora que había encontrado antes, se encuentra con un país ya fuertemente marcado por la modernización y el capitalismo, y se siente desilusionado por la administración altamente burocrática con la que se encuentra. También si se siente atraído por los intelectuales de India y su escritura oriental, su critica hacia el rígido Nehru cambian su opinión sobre un país que para el ha perdido toda su motivación revolucionaria.
Otro viaje importante que lo marca fuertemente a Neruda fue su viaje a China a través del Transiberiano. Estaba tan impresionado por el transiberiano y su trayectoria por el norte del oriente que compuse el poema “ Transiberiano” en La Uvas y el Viento, marcándolo como un símbolo de resistencia y victoria para el pueblo soviético. En China Neruda llegó para otorgar el Premio Lenin de la Paz a la viuda de Sun Yat Sen, del cual formaba parte del comité, otra muestra de su dedicación política. Es interesante observar como el poeta valoraba al país recientemente comunista, pero, sin embargo, en Confieso que he vivido sus criticas hacia el desorden y falta de dirección administrativa en el país sugieren su fuerte solidaridad con la URSS, que ya en 1951 había entrado en conflicto con China. Cuando habla de la gente de China, dice: “Pero hay dos clases de sonrisas chinas. Hay una natural que ilumina los rostros color de trigo. Es la de los campesinos y la del vasto pueblo. La otra es una sonrisa de quita y pon, postiza, que se pega y despega bajo la nariz. Es la sonrisa de los funcionarios.” (p.285)
Este viaje por el Oriente, en muchos casos su primera visita a varios países con ideologías y culturas fascinantes, Neruda encuentra un amor por la belleza natural de estos países y por la relación intima entre el hombre y la naturaleza, algo que el destaca fuertemente en sus poemas de esta época, sin dejando al lado el tono político que marcan sus experiencias.

Poemas para leer en Las Uvas y el Viento:

“Tenéis que oírme”

“El Transiberiano”

Luisa Rollenhagen

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