martes, 19 de febrero de 2008

Nerudianas III


Pablo Neruda y su infancia

Al analizar el primer cuaderno de Confieso que he vivido, “El Joven Provinciano”, se ve claramente la construcción de la concepción de la literatura nerudiana. Los tópicos nerudianos de la naturaleza, la mujer, la mujer como naturaleza, lo náutico, los caracoles, los pájaros, y demás tienen raíz en su infancia. Su amor a la naturaleza nace en la hermosa geografía Chilena que lo rodea. También su pasión por el mar y los cuerpos de agua nace allí, en su país natal.

Escribe Neruda:

“Crece desde mis pies una advertencia aterradora. A penas se distinguen como gotas de sangre los copihues. Soy solo un ser minúsculo bajo los helechos gigantes. Junto a mi boca vuela una torcaza con un ruido seco de alas. Más arriba otros pájaros se ríen de mí con risa ronca. Encuentro difícilmente el camino. Ya es tarde...Que soledad la de un pequeño niño poeta, vestido de negro en la frontera espaciosa y terrible. La vida y los libros poco a poco me van dejando entrever misterios abrumadores.” (pg. 39)

En este párrafo se ve claramente otro de los tópicos nerudianos: los pájaros. Las referencias a pájaros en Neruda puede ser interpretado como la utilización de elementos de la naturaleza para construir una metáfora sobre la naturaleza del hombre. El estado del hombre en el cual el esta mas cómodo es la libertad.

Dentro de “El Joven Provinciano” se encuentra un capitulo denominado “Mi primer poema.” En este capitulo, Neruda habla de un cisne.

Escribe Neruda:

“En el lago Budi perseguian a los cisnes con ferocidad. Se acercaban a ellos sigilosamente en los botes y luego rapido, rapido remaban... Los cisnes, como los albatros, emprenden dificilmente el vuelo, deben correr patinando sobre el agua... Los alcanzaban y a garrotazos terminaban con ellos.” (pg. 38)

A primera vista este párrafo y todo aquello que Neruda menciona sobre los cisnes aparenta ser sobre la libertad. El cisne muere finalmente porque el joven Pablo quiso quedarse con él; tener de mascota a un animal salvaje. Sin embargo, es interesante saber que el cisne era el símbolo de la poesia de Rubén Darío, el padre del modernismo. Rubén Darío quiso “el arte por el arte”: que la poesia sea una representacion de la belleza más allá de la contingencia del mundo. Esta concepción de la literatura está fusionada con la de Baudelaire, representada por el albatros. Este pájaro era frecuentemente maltratado por los marineros en alta mar. El hecho de que fuera amigables los convertía en presas fáciles. Los marineros no entendian cómo una criatura tan grácil en el aire era tan torpe en la tierra. “Sus alas de gigantes”, dice Baudelaire, “les impiden caminar en el tierra.” Príncipes en el cielo, torpes en la tierra. Con Las Flores del Mal, Baudelaire marca el comienzo de la poesia moderna contemporánea. El poeta es como el albatros en el mundo.

También Neruda da cuenta de los mares y los lagos. Vale recordar que se crió junto a un río, quizá por eso habla de los lagos y rios como cuerpos de agua calmos que sirven de guia y de los mares como aguas tormentosas y violentas.

Escribe:

“El Pacifico alli se desencadena y ataca con intermitencia las rocas y los matorrales del cerro Maule, ultima colina, muy alta ella... El oleaje asaltaba con tremendos golpes los pedestales del cerro.” (pg. 42)
“A mi lado derecho se extendia el lago Budi: una lamina constante y azul que limitaba con los lejanos bosques.” (pg 43)

El capítulo “Mi Primer Poema” también habla de la primera obra de Neruda. Comienza a escribir porque siente una pasión incontenible dentro suyo. En su primer poema alude a su madrastra, la mujer que lo crió. El tópico nerudiano de las mujeres y los pechos quizá nació del hecho de que el poeta nunca conoció a su madre, que murió mientras lo daba a luz.

Escribe Neruda:

“Muy atrás en mi infancia y habiendo apenas aprendido a escribir, senti una vez una intensa emoción y tracé unas palabras semirrimadas, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario. Las puse en un papel, preso de una ansiedad profunda, de un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y de tristeza.” (pg. 40)

Hemos hablado en clase de Español 4 del profundo impacto que tienen en los autores las obras de otros. Al final de este cuaderno, en el capitulo “El amor junto al trigo”, Neruda rinde homenaje a Narciso y Goldmundo de Herman Hesse. Cuenta su primera vez: una mujer sin rostro entra a el granero en el cual dormia apaciblemente y lo seduce. Este acontecimiento es casi igual a una escena de la novela de Hesse. Vivir una vida antes leída.

Natalie Labayen

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