viernes, 12 de agosto de 2016

AMOR MÍO de Benjamín Grande



Tus ojos me abrazan
y tu voz, me atrapa.
Nunca he visto una sonrisa tan hermosa
y al mismo tiempo engañosa.
Tu inteligencia me atrae,
Tu cuerpo me aísla.
Una esencia angélica te rodea;
un rojo aroma divino que consume mis sentidos.
Me encuentro en un mundo distinto.
Mi corazón corre a mil kilómetros por hora,
Quisiera poder decirte todo esto,
poder volcar mis sentimientos enfrente tuyo.
Pero sé que nunca me aceptarías.
Y por eso este mensaje es dedicado a la nada, que al mismo tiempo es mi todo,
y que envuelve todos los días a mi vida desgraciada.




jueves, 2 de junio de 2016

Prosa poética: Observación del amanecer de Benjamín Grande




            Bajo un cielo caído y gris existe un movimiento letárgico que está en el borde en que todo nace y todo muere; solo con la presencia del observador llega a tener un poquitísimo de cinética. Una batalla de necesidades tiene escena el horizonte. Los más pobres terminan siendo los más felices, y los más grandiosos terminan siendo aplastados por el cielo, cayendo en la trampa de su propia felicidad. Pero, mientras la guerra fluctúa y el cielo sigue creciendo, hay cosas que no cambian; el movimiento de esos grandes montículos verdes, que muchas veces no son percibidos, ya que mueren junto al resto del mundo cuando el observador baja la vista, y el gran espejo que corta la imagen en dos, cuya función es de reflejar el aterrador cielo mientras cae hacia el centro de nuestra tierra. Sin embargo, en la presencia de todo este caos lento e informe, el observador empieza a crear un vínculo amoroso y cariñoso con la vista, un amor que nunca dejará su corazón, y que siempre estará impresa en su mente. Verde y gris, azul y blanco, pobres y ricos, naturaleza y modernidad, guerra y paz, todo captado en una imagen espantosamente bella. 

Un comentario sobre SACRIFICIO de Leonardo Oyola. Por Vanesa Kim

Un comentario sobre Sacrificio (2010) de Leonardo Oyola. Por Vanesa Kim 









Rica en la violencia y la vertiginosidad que se desarrollan tanto como en la mezcla de géneros- el policial negro, el thriller, junto a lo fantástico- Leonardo Oyola nos invita a tomar parte de un laberinto que recorre las partes de Buenos Aires que en la literatura, muchas veces permanecen en silencio. Oyola inventa un mundo, con la esencia de la cultura popular, dándole un alma, un lugar de existencia, una voz y una vida. Gran parte de esta novela está construida mediante del uso de un lenguaje llano, estrechando los límites entre lo urbano y lo rural.  La lectura sigue al personaje de Fátima Sánchez, una joven perseguida por tragedias, que con el trayecto del tiempo, desarrolla capacidades. Es quien también se confronta ante su rival, La Marabunta, para medir el dominio y el poder, una ante la otra. 
Sacrificio perturba la mente de un campo vasto de lectores. Este se pierde en la tormenta de elementos naturales y el ensañamiento humano que propone la obra para exhibir escenas quiméricas, y a la vez, para encender la chispa de incomodidad, un rasgo del género policial. En el caso de Oyola, la literatura es elemento forjadora de la nacionalidad, y es él quien mixtura géneros e ideologías, convirtiéndose en uno de los grandes maestros de la literatura Argentina.

Un encuentro imaginario entre Morelli y Mme. Bovary de Benjamín Grande

Dos personajes de la literatura se cruzan para desencontrarse por última vez. 
Por Benjamín Grande





            Las luces de l’Avenue du Marechal Juin consumidas por la oscuridad, dos cuerpos muertos llevados casi colgados de los brazos de sus seres más queridos. Llantos miserables de un pueblo perdido y un grupo reptil enterrados en las paredes d’hôpital Bois Guillaume; una tormenta emotiva desmantelando la secretaría.

-Oh, ¡Dios mío! ¡Emergencia! ¡Ayuda!

            Las cinco menos cuarto de la mañana, dos espíritus encerrados por una misma tarea, desdichada por la sociedad como asquerosa, tabú.

-Por favor, no te vayas esposa, te lo suplico corazón… vida… ¡Amor!

            Sentimientos absurdos, un teléfono violentamente tirado en el suelo recién lustrado, brillando en las reflexiones oculares de personajes desgarrados.

-¡Rápido, mujer! ¿No ve que no aguanta más?
-¡Despiértese, viejo! Ya has llegado al extremo, ahora, ¡vuelva!

            Ojos de la muerte abiertos, ojos de la vida cerrados, inundados. Ellos entristecidos, enojados, destrozados. Los dos restantes esperando fin, ambos pálidos, blancos de expresión, la mujer por dramática, el hombre por sabio. Dos destinos similares cumplidos en formas completamente distintas y un último camino etéreo confuso, cruces entre real y absurdo. Sonidos caóticos callados por el canto de la paz, azules siluetas surgidas de figuras inmóviles. De la muerte, ¡la vida!

-¡No! ¡Así no! ¿Por qué aquí?
-Ay, mujer, cálmese. Ha llegado al último plano. Solo debe tomar un pa-
-¡No! Usted, hombre viejo, no sabe nada de mis inmensurables perdidas, mis desgraciadas aventuras, ¡mis amores anulados!
-Por favor, tome un paso atrás y mire, reflexione.
-¿Que hay para mirar? Gente sin futuro buscando cosas vacías. No, no, así no. No quiero existir en este plano. ¡Quiero volver! ¡No ha llegado mi caballero! Déjenme volver… por favor…

            Dedos de esencia desgarrando un cuerpo físico. Caras mudas transformadas, un bebe hambriento, piernas movidas, ambos grupos fuera horrorizados por la mutilación de una hermosa mujer.

-¿Qué haces, mujer? ¡No puedes volver! Por favor reflexione, y salga de la fantasía que te has creado.
-¿Fantasía? No. Mi amor me espera en el mundo, no aquí. Mi fin no ha llegado todavía. ¡Déjeme!  
-Por Dios, mire lo que hizo. Ya nadie la espera. ¡Monstruo! Debes salir para poder ver, y no dejarte llevar, pero usted, usted se ha quedado atascada…
-¿Y porque entrar si debo salir? No tiene sentido.
-No tiene solución hablarte; la dejare para que usted sola se de cuenta de su propia realidad.


Las luces de l’Avenue du Marechal Juin aplastadas por la luz del amanecer, dos cuerpos muertos tirados en el piso del Centre Universitaire de Rouan. Llantos derramados de un pueblo perdido y un grupo reptil ya no existentes; una mujer perdida, un hombre encontrado. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Prólogo (posible) para una edición de Rayuela de Malena Galuccio

Prólogo (posible) para  una edición de Rayuela: Un propuesta de cómo los jóvenes deberían leer la novela y por qué
Malena Galuccio

Suéltense, dejen que las palabras se entrecrucen y resuenen en sus vidas para guiarlos por un camino de eterna profundidad. Transfórmense en hormigas rojas, exprimiéndose por los ladrillos para encontrar el oro al fondo, no importa si se llegan a creerse una especie de Madame Bovary para poder sumergirse en la novela; eso sí, lo  fundamental después es que tomen la distancia necesaria para poder ingerir aquellas enseñanzas y tomarlas en cuenta para el futuro.
Julio Cortázar ha creado una biblia para muchos, mediante dos personajes. El lector logra crear una identidad, tomando varios pequeños detalles de diferentes situaciones para construir su propia imagen entre ellos. Se crean contradicciones y uno se encuentra marcado por diferentes características; es que la novela es como “el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección”, como quería Isidoro Ducasse. Estos rasgos opuestos son los que busca crear Rayuela, contradicciones de inquietudes cargadas de belleza. La Maga y Horacio son el ejemplo perfecto de las diferencias, un intelectual y una artista, juntos creando la belleza.
Mientras Cortázar escribía la novela, cuenta que esperaba tener lectores de su edad, hombres y mujeres de más de cuarenta años, pero se encontró con que Rayuela circulaba entre un público de lectores  jóvenes, es decir en un público que estaba en el proceso de transformación. Cortázar tuvo varias relaciones amorosas en la trayectoria de su vida, y todas tienen un punto en común: “todas las mujeres con las que he vivido, que no han sido pocas, todas sin excepción me han dicho en algún momento: ´Lo que a veces es terrible en tí es hasta qué punto eres un niño´”. Esta relación demuestra que Cortázar a lo largo de su vida siempre estuvo en ese proceso de formación, siempre buscando detalles para poder adquirir, y eso es fundamentalmente lo que trata de postular en Rayuela.
La lectura, la imaginación y el amor son aspectos de la cual se van a encontrar reflexionando sobre, varias veces encontrándose de acuerdo con la novela, pero otras veces en desacuerdo; pero esa sensacion de confusión y de estar desacuerdo es precisamente el juego de Rayuela,  el lector va construyendo su propia identidad con las casillas de la novela.

Repito, suéltense y déjen se llevar, no tengan miedo de que todo lo que se van a llevar de la novela serán lecciones y reflexiones. Aprovechen leer la novela por primera vez, aunque estoy segura de que la volverán a leer para poder exprimirla al máximo, cada vez entendiendo algo nuevo, un concepto, una palabra, cada vez imaginando las pinturas de Klee y escuchando resonar el jazz un poco más. 

lunes, 30 de mayo de 2016

“Carta de despedida” de Ana Madrid


“Carta de despedida” de Ana Madrid
Una lectura de Rayuela de Julio Cortázar




Esta es una carta de despedida, una posible carta de despedida que La Maga del escribe a Horacio. Intenté mostrar los sentimientos de La Maga después de la pérdida de Rocamadour; por eso considero que podría leerse después del capítulo 29, o como el final de ese capítulo.
Jugué con algunas citas que resaltaron a lo largo de mi lectura y las incorpore de manera en que la Maga expresaba sus sentimientos a través de ellas. El amor entre Horacio y la Maga es contradictorio y quise reflejar esa contradicción. Podremos ver que la Maga se contradice a ella misma a lo largo de la carta y termina en una confusión con sus sentimientos. Sin embargo, me parece una característica que no pude dejar fuera ya que se puede decir que define su relación.

            Horacio:

             Sé que soy una persona atontada y que la mayor parte del tiempo no logró expresar mis pensamientos de la manera que quiero. Sé que soy de esas personas que rompen el puente con tan solo pisarlo. También sé que evitó los problemas que más invaden mi mente y mi corazón. ¿Por qué, Horacio? ¿Por qué en este momento, lo único que puede aliviar este dolor es el sofocamiento de mis pensamientos? No pertenezco aquí ni pertenezco allá. No pudiste comprender a Rocamadour pero intentaras comprender  mi dolor. Tenía que escribirte, no podía marcharme sin dejarte un testimonio de lo que siento. En Rocamadour veía reflejado el amor que le daba. En ti, es difícil ver ese reflejo. Es difícil, aún tengo el recuerdo de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris y en los silencios terribles en los que terminábamos después de hacer el amor. Nuestro amor es contradictorio tal como lo es mi vida en este momento. ¿Por qué quedarme Horacio? Quiero encontrar una razón y la encuentro, eres tú. Pero lo nuestro un día está intacto y al día siguiente inquieto e incluso roto. Un día estamos retorciéndose de la risa con lágrimas de alegría y al día siguiente esas lágrimas están convertidas en lágrimas de plena tristeza. No entiendo Horacio y no entiendes. Dices que soy alegre, que adoro el amarillo, que mi pájaro es el mirlo, que mi hora es la noche y que mi puente el Pont des Arts, pero no entiendes. Me tratas sentimental y yo tampoco me entiendo. Todo es difícil, incluso escribir esta carta. El mundo dio un giro y yo me quede en el mismo lugar sin salida. Es verdad Horacio, estoy enamorada de ti pero no entendemos. No sé cómo ayudarte a buscar lo que buscas o si soy lo que buscas. Pero algo que sí sé es que te escribo esta carta sabiendo que andamos sin buscarnos sabiendo que andamos para encontrarnos. No sé cuál es mi final pero se que no pertenezco aquí en este momento. Quizás el viento me traiga devuelta a tus brazos. 

El beso de Malena Galuccio

El beso de Malena Galuccio
Un lectura sobre RAYUELA de Julio Cortázar



           
Cuando leí el capítulo 7 de Rayuela lo primero que pensé fue cómo estaría La Maga en esa situación íntima y amorosa, en qué estaría pensando y qué haría.  ¿Tendría las mismas inquietudes y emociones que Horacio? En muchos momentos Cortázar logró mostrar varias perspectivas durante la novela, pero en este capítulo en particular creo que es fundamental que cada lector construya su propia interpretación de la situación. Por eso me propuse realizar el capítulo siete pero de la perspectiva de La Maga.
La Maga tiene varios rasgos que interpelan a lectores perdidos y los ayuda a crear su propia identidad, por eso considero que al crear la visión de La Maga en esta situación íntima estoy haciendo una interpretación de su personaje, y desde luego, también el modo en que yo logré integrarme a la novela.

Texto:
Tocándome la boca, siempre tocándome la boca, como que si fuera una especie de Bal du Moulin de la Galette en Le Musee d’Orsay, una delicadeza poco común y peculiar. A la vez, yo pienso, pienso en nosotros, en las estrellas y en París. Espero que el bebé Rocamadour algun día pueda llegar a vivir en esta ciudad, que pueda sentir el amor de la misma manera que yo lo siento. Nuestro amor eterno y espontáneo como el arte de Voka y el jazz de los amigos que vimos al caminar por el Pont Neuf, tocando al azar, tan aleatorio y curioso. Al mirarte me concentro en cómo tus pecas se unen formando una especie de constelación, me fijo en esa peca a la izquierda de tu boca, me detengo a ver  cómo se distorsiona al hablar y después vuelve a la normalidad al aflojarse.

Tus besos me llevan al cosmos, me siento flotar en la eternidad, desconcierta del futuro. Tirados en la cama, somos uno. El sonido exterior es bloqueado y quedamos nadando en el vacío de nuestro amor. Al terminar el amor, nuestras vidas individuales continúan con la corriente, pero en aquella cama desarmada y enquilombada siguen nuestros alientos unidos como recuerdo de aquel momento íntimo y incondicional.

Sus venas de Vanesa Kim

"Sus venas" de Vanesa Kim



Una lectura sobre Rayuela de Julio Cortázar.
Propongo esta escena que bien podríamos ubicar entre el primer capítulo y el segundo de Rayuela. 
La historia comienza con la búsqueda desesperada de Horacio por la rue de Seine, Quai de Conti y el Pont des Arts. La ciudad de París es como el cuerpo de La Maga. Cada rincón, sonido, encanto, y particularidad guía las emociones que Horacio siente hacia ambas. Dentro de este monólogo interior, mientras que Horacio admira aquello que lo rodea, recuerda momentos íntimos junto a su amada.
Adoptando el estilo de Cortázar, "Sus venas" utiliza escenas fragmentadas en las que se entrecruzan diferentes ideas y conceptos. El lector, quien atraviesa una búsqueda constante, repone su sentido y la interpreta a través de la observación de ciertas repeticiones, como los nombres de ciertos músicos al igual que ilusiones hacia el jazz, dos ingredientes vanguardistas del estilo de Cortázar. En conjunto, Cortázar procesa estas ideas, las transforma y construye Rayuela.
Invito al lector a que mi capítulo se pueda leer como parte del juego de la rayuela, que se sacrifique con dar un paso más, hasta llegar a la línea del fin.  



Pasan las horas, y sigo aquí, parado en la baranda del Pont des Arts, admirando como el rue de Seine refleja la chispa de las imágenes parisinas. Seducido por la imagen que parecía casi pintoresca, observo todo aquello que me rodea, los detalles minuciosos que tanto resonan, aturden y retumban ante mis ojos. Un cuerpo de caras desconocidas caminan sin tener noción de su destino, caminan y caminan dentro del laberinto, perdidos en el juego, en el juego situado en la ciudad en donde las nubes son densas y grises, con un aire húmedo y densa. Volví a saborear aquellos labios tan lejanos, a rozar la dulce piel de su cara con mis manos solitarias. Era ella la misma? Casi nada, sin importar la nobleza o la pureza sobrevivía las ruinas del tiempo. Mi mano te dibuja, te crea, te acaricia con el mismo dolor con el que me quebraste. Su suaver suspiros acariciaban mi rostro rugido, y lo iluminaba con la dulzura que irradia. Pero era aquel ese mismo sabor? Aquel sabor, que me mantenía despierto de noche como adicto? Pasé mi mano por la catarata castaña que fluía por su espalda, y sentí aquel aroma afrodisiaco, aquel que me consumía, y me hipnotizaba. Era su captivo y ella mi ama. Sus labios me rodean, me acarician con el mismo ardor que un flechazo al corazón.
Cuántos puentes abrazan los canales: convexos, curvas, líneas. Resona el viejo disco de Hawkins, y la melodia de I’m coming, Virginia, que se difusan por el aire parisino, asimilandose con el aroma fértil de los croissants frescos de la madrugada. Viajo y no conozco. Todo aquello que antes tenía importancia, ahora nuevamente es lo desconocido. Soy una cara más, condenada a deambular eternamente por aquel laberinto donde ella me habia abandonado.

Carta de La Maga, de Laila Kwon

Carta de La Maga, de Laila Kwon

Una escritura sobre RAYUELA de Julio Cortázar 



Introducción

Esta es una hipotética carta que La Maga pudo escribirle a Horacio. Es un monólogo interior en el que le expresa algunos de sus sentimientos para reproducir el cambio de perspectiva que usa Cortázar al escribir Rayuela. Para que el texto tenga presente la esencia del estilo del autor, incorporo citas y nombres de diferentes pensadores para crear una especie de collage de vanguardia y algunos indicios de la música jazz. Al representar a Lucía (La Maga), este personaje presenta algunos cambios en su vida, como el de leer más libros y poder finalmente reconocer y entender conceptos que antes no habría podido comprender en el Club de la serpiente, sin dejar de lado la idea del amor platónico inalcanzable que ella representa para Horacio, desorganización al escribir  y el concepto del ready made con el que el personaje juega. Ella ha empezado una nueva vida en Latinoamérica, específicamente en Argentina, por lo cual este texto podría incluirse al final de la novela, como un tipo de cierre en la búsqueda sin fin del pobre Horacio.

Texto
Horacio, querido Horacio:
            Horacio, seguramente me has estado buscando. Deja de hacerlo, pues tú bien sabes que siempre andaremos sin buscarnos pero sabiendo que nos vamos a encontrar en algún punto. Probablemente nos encontraremos de vuelta, por eso te escribo. Te escribo porque sabes leer, si no no te escribiría o escribiría cosas más íntimas y sentimentales que no puedes saber de mi ser.
            Horacio, pues ahora te contaré lo que es de mi vida. No realmente ma vie, ya que contarte de mi vie sería contarte de mi alma. Te contaré de mi historia. Ya no me encuentro en París ni en Francia, estoy en Latinoamérica, el continente mágico del que tanto hablamos juntos. No te preocupes que vivo bien, trabajo de secretaria en una librería prestigiosa. Aquí, en mi tiempo libre he estado leyendo libros y más libros, ya que tengo que llenar mi enciclopedia día a día, ya que no está el Club de la serpiente para hacerlo.
            Así es Horacio: los sigo extrañando a todos ustedes, pero es estúpido llorar por la nostalgie. Aristóteles una vez dijo que “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”, espero que mi alma siga en ustedes, en vos Horacio. Hace unos días fui a un parque y encontré un paraguas, tú sabes, esas cosas de tela que se usan para cubrirnos de la lluvia, muy parecido a aquel paraguas. ¿Te acuerdas? Muy parecido a aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque yo lo había encontrado en la Place de Concorde, ya un poco roto, y lo usé muchísimo, sobre todo para meterno en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída yo. Todavía me acuerdo de esos hermosos días, pero supongo que Le rêve est un essai pour tâcher de nous faire assimiler des choses non encore digérées. Il est une tentative de guérison.
            En mi tiempo libre también escucho jazz. Louis Armstrong, Miles Davis y Billie Holiday armonizan y alegran mis días. Jazz,  la música de los ritmos ‘parapapa’ que tanto escuchábamos en París. También sigo trayendo a casa objetos que encuentro por diferentes lugares. Jazmines y lilas decoran mi casa. ¿Te acuerdas cuando una tarde aparecí en la rue du Cherche-Midi, cuando subí a tu pieza de la rue de la Tombe Issoire con una flor y una hoja de plátano del parque? Seguramente me siguió quedando esa costumbre. No solo eso, estoy repleta de relojes, medallas y diferentes estatuillas viejas. Hace unos días encontré una especie de juguete de metal que tenía la misma forma que la Tour Eiffel, el cual me hizo acordar a nuestros momentos vividos en aquel lugar.
            “Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal” dijo una vez  Friedrich Wilhelm Nietzsche. Quién sabe si tiene razón. Nosotros no estábamos enamorados, pero el sentimiento mutuo que teníamos era algo parecido a eso que llaman amor. Esa cosa que inexplicable que contiene sentimientos misteriosos e intensos. No sé por qué te digo esto Horacio, capaz si estoy dispuesta a contarte de mi vida y alma y no solo de mi historia.
He estado leyendo sobre Sartre, seguramente tu también lo conoces. El fluir de mi conciencia me ha dejado llegar al punto de pensar la problemática de que nuestra vida no tiene sentido. Si no que nosotros siempre le ponemos una para cubrir angustias. Pues creo que eso era el conflicto que he tenido internamente. Siempre he tratado de cubrir mis dolores y tormentos con diferentes sábanas porque pensaba que no había otra solución a los males que me rodeaban. Pero al finalmente entender el existencialismo, me he dado cuenta que tengo la opción de cambiar esos oscuros aspectos y seguir hacia adelante dejando todo el dolor atrás.

Esta es la verdadera razón por la cual te escribo este carta, para despedirme y para que tu también puedas seguir hacia adelante cortando las riendas del pasado y dejándote fluir por el futuro. A lo mejor lo hago simplemente porque soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso no es tan terrible. No espero que me entiendas, ya que nunca lo has hecho, pero quería despedirme ya que ya no estamos en el mismo camino...

“Une vie morte” de Benjamín Grande

“Une vie morte” de Benjamín Grande

Palabras sobre Rayuela de Julio Cortázar

Introducción

            Mientras leía Rayuela, me encontré muchas veces preguntándome ¿por qué? En estas excursiones filosóficas de las cuales tomaba parte, siempre, en algún lado, me encontraba pensando sobre el personaje de Morelli y sus textos literarios; estaba sumamente fascinado por sus reflexiones estéticas. Muchos dicen que el personaje es el alter ego de Julio Cortázar, que lo hace aún más interesante. Por eso basé mi creación literaria en este mismo personaje, y en sus pensamientos mientras espera a la muerte. Quería crear una situación donde el personaje pudiera ponerse a sí mismo en escena en la forma más estéticamente bella posible. Entonces, he escrito un puente entre dos poemas que representa la batalla triste y feliz que sufre Morelli sabiendo que su vida se está terminando, y su reflexión ha llegado a un fin en un cuarto de hospital. En mi capítulo se encuentra el choque de la limitación que nos pone el mundo común contra la bella libertad del mundo imaginario. El poema refiriendo al mundo imaginario está escrito en francés ya que esa es la lengua que se habla en París, una ciudad que se abre y se expande en la noche, como en un sueño. El resto se lo dejo como un misterio, ya que la belleza detrás de este texto se encuentra en lo que uno no puede ver inicialmente, tal como en la vida.

Texto

No es necesario gritar, anciano.
Así me dicen las musas.

Me rêves son ma vie.

En las penumbras del día aplastante,
Me ahogo en la más desesperante miseria,
Entre un infierno terriblemente caluroso y una ventana fría y cuadricular.

Une petite fée touche mes dents

Mi espalda toca la blancura de la nada,
Que se convierte en mi todo el segundo que las tristes musas escapan la prisión.

Ont parle des aventures passées

Y así estoy,
Tirado y desdichado,

Je veux qu'elle m’aime comme ma mère

Atravesando un desierto descarado,
Que no para hasta que el último hombre muera bajo su falsa dulzura.

Mais ce n’est pas ma mère, c’est ma folie

Amor,
Travesura,
Encanto,
Todo degenerado en este mundo de locos perdidos.

Et dans cette folie

Los pueblos mueren,
Historias enteras enterradas bajo un cielo gris y volcado.

La vie est tout jour jolie

Te odio, te amo
Ya nada importa en esta aislación que consume al infinito.

Est tout jour neuf

Moriré
Viejo e indeciso.
Estúpido y vacío

Est c’est tellement riche

Captando sólo las caras aburridas de esas musas cada vez que les dirigo la palabra.

La Seine s’illumine sous l’éclaire de la lune

Muchas veces les digo lo mismo,
No esperen hasta la muerte para soñar
Porque la vida no se encuentra en el plano donde se respira el aire húmedo de la tierra,
Sino en ese donde las maravillas ocurren en la esquina de la calle, al lado de las boulangerie.

Le future est profus.