lunes, 30 de mayo de 2016

“Carta de despedida” de Ana Madrid


“Carta de despedida” de Ana Madrid
Una lectura de Rayuela de Julio Cortázar




Esta es una carta de despedida, una posible carta de despedida que La Maga del escribe a Horacio. Intenté mostrar los sentimientos de La Maga después de la pérdida de Rocamadour; por eso considero que podría leerse después del capítulo 29, o como el final de ese capítulo.
Jugué con algunas citas que resaltaron a lo largo de mi lectura y las incorpore de manera en que la Maga expresaba sus sentimientos a través de ellas. El amor entre Horacio y la Maga es contradictorio y quise reflejar esa contradicción. Podremos ver que la Maga se contradice a ella misma a lo largo de la carta y termina en una confusión con sus sentimientos. Sin embargo, me parece una característica que no pude dejar fuera ya que se puede decir que define su relación.

            Horacio:

             Sé que soy una persona atontada y que la mayor parte del tiempo no logró expresar mis pensamientos de la manera que quiero. Sé que soy de esas personas que rompen el puente con tan solo pisarlo. También sé que evitó los problemas que más invaden mi mente y mi corazón. ¿Por qué, Horacio? ¿Por qué en este momento, lo único que puede aliviar este dolor es el sofocamiento de mis pensamientos? No pertenezco aquí ni pertenezco allá. No pudiste comprender a Rocamadour pero intentaras comprender  mi dolor. Tenía que escribirte, no podía marcharme sin dejarte un testimonio de lo que siento. En Rocamadour veía reflejado el amor que le daba. En ti, es difícil ver ese reflejo. Es difícil, aún tengo el recuerdo de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris y en los silencios terribles en los que terminábamos después de hacer el amor. Nuestro amor es contradictorio tal como lo es mi vida en este momento. ¿Por qué quedarme Horacio? Quiero encontrar una razón y la encuentro, eres tú. Pero lo nuestro un día está intacto y al día siguiente inquieto e incluso roto. Un día estamos retorciéndose de la risa con lágrimas de alegría y al día siguiente esas lágrimas están convertidas en lágrimas de plena tristeza. No entiendo Horacio y no entiendes. Dices que soy alegre, que adoro el amarillo, que mi pájaro es el mirlo, que mi hora es la noche y que mi puente el Pont des Arts, pero no entiendes. Me tratas sentimental y yo tampoco me entiendo. Todo es difícil, incluso escribir esta carta. El mundo dio un giro y yo me quede en el mismo lugar sin salida. Es verdad Horacio, estoy enamorada de ti pero no entendemos. No sé cómo ayudarte a buscar lo que buscas o si soy lo que buscas. Pero algo que sí sé es que te escribo esta carta sabiendo que andamos sin buscarnos sabiendo que andamos para encontrarnos. No sé cuál es mi final pero se que no pertenezco aquí en este momento. Quizás el viento me traiga devuelta a tus brazos. 

El beso de Malena Galuccio

El beso de Malena Galuccio
Un lectura sobre RAYUELA de Julio Cortázar



           
Cuando leí el capítulo 7 de Rayuela lo primero que pensé fue cómo estaría La Maga en esa situación íntima y amorosa, en qué estaría pensando y qué haría.  ¿Tendría las mismas inquietudes y emociones que Horacio? En muchos momentos Cortázar logró mostrar varias perspectivas durante la novela, pero en este capítulo en particular creo que es fundamental que cada lector construya su propia interpretación de la situación. Por eso me propuse realizar el capítulo siete pero de la perspectiva de La Maga.
La Maga tiene varios rasgos que interpelan a lectores perdidos y los ayuda a crear su propia identidad, por eso considero que al crear la visión de La Maga en esta situación íntima estoy haciendo una interpretación de su personaje, y desde luego, también el modo en que yo logré integrarme a la novela.

Texto:
Tocándome la boca, siempre tocándome la boca, como que si fuera una especie de Bal du Moulin de la Galette en Le Musee d’Orsay, una delicadeza poco común y peculiar. A la vez, yo pienso, pienso en nosotros, en las estrellas y en París. Espero que el bebé Rocamadour algun día pueda llegar a vivir en esta ciudad, que pueda sentir el amor de la misma manera que yo lo siento. Nuestro amor eterno y espontáneo como el arte de Voka y el jazz de los amigos que vimos al caminar por el Pont Neuf, tocando al azar, tan aleatorio y curioso. Al mirarte me concentro en cómo tus pecas se unen formando una especie de constelación, me fijo en esa peca a la izquierda de tu boca, me detengo a ver  cómo se distorsiona al hablar y después vuelve a la normalidad al aflojarse.

Tus besos me llevan al cosmos, me siento flotar en la eternidad, desconcierta del futuro. Tirados en la cama, somos uno. El sonido exterior es bloqueado y quedamos nadando en el vacío de nuestro amor. Al terminar el amor, nuestras vidas individuales continúan con la corriente, pero en aquella cama desarmada y enquilombada siguen nuestros alientos unidos como recuerdo de aquel momento íntimo y incondicional.

Sus venas de Vanesa Kim

"Sus venas" de Vanesa Kim



Una lectura sobre Rayuela de Julio Cortázar.
Propongo esta escena que bien podríamos ubicar entre el primer capítulo y el segundo de Rayuela. 
La historia comienza con la búsqueda desesperada de Horacio por la rue de Seine, Quai de Conti y el Pont des Arts. La ciudad de París es como el cuerpo de La Maga. Cada rincón, sonido, encanto, y particularidad guía las emociones que Horacio siente hacia ambas. Dentro de este monólogo interior, mientras que Horacio admira aquello que lo rodea, recuerda momentos íntimos junto a su amada.
Adoptando el estilo de Cortázar, "Sus venas" utiliza escenas fragmentadas en las que se entrecruzan diferentes ideas y conceptos. El lector, quien atraviesa una búsqueda constante, repone su sentido y la interpreta a través de la observación de ciertas repeticiones, como los nombres de ciertos músicos al igual que ilusiones hacia el jazz, dos ingredientes vanguardistas del estilo de Cortázar. En conjunto, Cortázar procesa estas ideas, las transforma y construye Rayuela.
Invito al lector a que mi capítulo se pueda leer como parte del juego de la rayuela, que se sacrifique con dar un paso más, hasta llegar a la línea del fin.  



Pasan las horas, y sigo aquí, parado en la baranda del Pont des Arts, admirando como el rue de Seine refleja la chispa de las imágenes parisinas. Seducido por la imagen que parecía casi pintoresca, observo todo aquello que me rodea, los detalles minuciosos que tanto resonan, aturden y retumban ante mis ojos. Un cuerpo de caras desconocidas caminan sin tener noción de su destino, caminan y caminan dentro del laberinto, perdidos en el juego, en el juego situado en la ciudad en donde las nubes son densas y grises, con un aire húmedo y densa. Volví a saborear aquellos labios tan lejanos, a rozar la dulce piel de su cara con mis manos solitarias. Era ella la misma? Casi nada, sin importar la nobleza o la pureza sobrevivía las ruinas del tiempo. Mi mano te dibuja, te crea, te acaricia con el mismo dolor con el que me quebraste. Su suaver suspiros acariciaban mi rostro rugido, y lo iluminaba con la dulzura que irradia. Pero era aquel ese mismo sabor? Aquel sabor, que me mantenía despierto de noche como adicto? Pasé mi mano por la catarata castaña que fluía por su espalda, y sentí aquel aroma afrodisiaco, aquel que me consumía, y me hipnotizaba. Era su captivo y ella mi ama. Sus labios me rodean, me acarician con el mismo ardor que un flechazo al corazón.
Cuántos puentes abrazan los canales: convexos, curvas, líneas. Resona el viejo disco de Hawkins, y la melodia de I’m coming, Virginia, que se difusan por el aire parisino, asimilandose con el aroma fértil de los croissants frescos de la madrugada. Viajo y no conozco. Todo aquello que antes tenía importancia, ahora nuevamente es lo desconocido. Soy una cara más, condenada a deambular eternamente por aquel laberinto donde ella me habia abandonado.

Carta de La Maga, de Laila Kwon

Carta de La Maga, de Laila Kwon

Una escritura sobre RAYUELA de Julio Cortázar 



Introducción

Esta es una hipotética carta que La Maga pudo escribirle a Horacio. Es un monólogo interior en el que le expresa algunos de sus sentimientos para reproducir el cambio de perspectiva que usa Cortázar al escribir Rayuela. Para que el texto tenga presente la esencia del estilo del autor, incorporo citas y nombres de diferentes pensadores para crear una especie de collage de vanguardia y algunos indicios de la música jazz. Al representar a Lucía (La Maga), este personaje presenta algunos cambios en su vida, como el de leer más libros y poder finalmente reconocer y entender conceptos que antes no habría podido comprender en el Club de la serpiente, sin dejar de lado la idea del amor platónico inalcanzable que ella representa para Horacio, desorganización al escribir  y el concepto del ready made con el que el personaje juega. Ella ha empezado una nueva vida en Latinoamérica, específicamente en Argentina, por lo cual este texto podría incluirse al final de la novela, como un tipo de cierre en la búsqueda sin fin del pobre Horacio.

Texto
Horacio, querido Horacio:
            Horacio, seguramente me has estado buscando. Deja de hacerlo, pues tú bien sabes que siempre andaremos sin buscarnos pero sabiendo que nos vamos a encontrar en algún punto. Probablemente nos encontraremos de vuelta, por eso te escribo. Te escribo porque sabes leer, si no no te escribiría o escribiría cosas más íntimas y sentimentales que no puedes saber de mi ser.
            Horacio, pues ahora te contaré lo que es de mi vida. No realmente ma vie, ya que contarte de mi vie sería contarte de mi alma. Te contaré de mi historia. Ya no me encuentro en París ni en Francia, estoy en Latinoamérica, el continente mágico del que tanto hablamos juntos. No te preocupes que vivo bien, trabajo de secretaria en una librería prestigiosa. Aquí, en mi tiempo libre he estado leyendo libros y más libros, ya que tengo que llenar mi enciclopedia día a día, ya que no está el Club de la serpiente para hacerlo.
            Así es Horacio: los sigo extrañando a todos ustedes, pero es estúpido llorar por la nostalgie. Aristóteles una vez dijo que “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”, espero que mi alma siga en ustedes, en vos Horacio. Hace unos días fui a un parque y encontré un paraguas, tú sabes, esas cosas de tela que se usan para cubrirnos de la lluvia, muy parecido a aquel paraguas. ¿Te acuerdas? Muy parecido a aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque yo lo había encontrado en la Place de Concorde, ya un poco roto, y lo usé muchísimo, sobre todo para meterno en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída yo. Todavía me acuerdo de esos hermosos días, pero supongo que Le rêve est un essai pour tâcher de nous faire assimiler des choses non encore digérées. Il est une tentative de guérison.
            En mi tiempo libre también escucho jazz. Louis Armstrong, Miles Davis y Billie Holiday armonizan y alegran mis días. Jazz,  la música de los ritmos ‘parapapa’ que tanto escuchábamos en París. También sigo trayendo a casa objetos que encuentro por diferentes lugares. Jazmines y lilas decoran mi casa. ¿Te acuerdas cuando una tarde aparecí en la rue du Cherche-Midi, cuando subí a tu pieza de la rue de la Tombe Issoire con una flor y una hoja de plátano del parque? Seguramente me siguió quedando esa costumbre. No solo eso, estoy repleta de relojes, medallas y diferentes estatuillas viejas. Hace unos días encontré una especie de juguete de metal que tenía la misma forma que la Tour Eiffel, el cual me hizo acordar a nuestros momentos vividos en aquel lugar.
            “Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal” dijo una vez  Friedrich Wilhelm Nietzsche. Quién sabe si tiene razón. Nosotros no estábamos enamorados, pero el sentimiento mutuo que teníamos era algo parecido a eso que llaman amor. Esa cosa que inexplicable que contiene sentimientos misteriosos e intensos. No sé por qué te digo esto Horacio, capaz si estoy dispuesta a contarte de mi vida y alma y no solo de mi historia.
He estado leyendo sobre Sartre, seguramente tu también lo conoces. El fluir de mi conciencia me ha dejado llegar al punto de pensar la problemática de que nuestra vida no tiene sentido. Si no que nosotros siempre le ponemos una para cubrir angustias. Pues creo que eso era el conflicto que he tenido internamente. Siempre he tratado de cubrir mis dolores y tormentos con diferentes sábanas porque pensaba que no había otra solución a los males que me rodeaban. Pero al finalmente entender el existencialismo, me he dado cuenta que tengo la opción de cambiar esos oscuros aspectos y seguir hacia adelante dejando todo el dolor atrás.

Esta es la verdadera razón por la cual te escribo este carta, para despedirme y para que tu también puedas seguir hacia adelante cortando las riendas del pasado y dejándote fluir por el futuro. A lo mejor lo hago simplemente porque soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso no es tan terrible. No espero que me entiendas, ya que nunca lo has hecho, pero quería despedirme ya que ya no estamos en el mismo camino...

“Une vie morte” de Benjamín Grande

“Une vie morte” de Benjamín Grande

Palabras sobre Rayuela de Julio Cortázar

Introducción

            Mientras leía Rayuela, me encontré muchas veces preguntándome ¿por qué? En estas excursiones filosóficas de las cuales tomaba parte, siempre, en algún lado, me encontraba pensando sobre el personaje de Morelli y sus textos literarios; estaba sumamente fascinado por sus reflexiones estéticas. Muchos dicen que el personaje es el alter ego de Julio Cortázar, que lo hace aún más interesante. Por eso basé mi creación literaria en este mismo personaje, y en sus pensamientos mientras espera a la muerte. Quería crear una situación donde el personaje pudiera ponerse a sí mismo en escena en la forma más estéticamente bella posible. Entonces, he escrito un puente entre dos poemas que representa la batalla triste y feliz que sufre Morelli sabiendo que su vida se está terminando, y su reflexión ha llegado a un fin en un cuarto de hospital. En mi capítulo se encuentra el choque de la limitación que nos pone el mundo común contra la bella libertad del mundo imaginario. El poema refiriendo al mundo imaginario está escrito en francés ya que esa es la lengua que se habla en París, una ciudad que se abre y se expande en la noche, como en un sueño. El resto se lo dejo como un misterio, ya que la belleza detrás de este texto se encuentra en lo que uno no puede ver inicialmente, tal como en la vida.

Texto

No es necesario gritar, anciano.
Así me dicen las musas.

Me rêves son ma vie.

En las penumbras del día aplastante,
Me ahogo en la más desesperante miseria,
Entre un infierno terriblemente caluroso y una ventana fría y cuadricular.

Une petite fée touche mes dents

Mi espalda toca la blancura de la nada,
Que se convierte en mi todo el segundo que las tristes musas escapan la prisión.

Ont parle des aventures passées

Y así estoy,
Tirado y desdichado,

Je veux qu'elle m’aime comme ma mère

Atravesando un desierto descarado,
Que no para hasta que el último hombre muera bajo su falsa dulzura.

Mais ce n’est pas ma mère, c’est ma folie

Amor,
Travesura,
Encanto,
Todo degenerado en este mundo de locos perdidos.

Et dans cette folie

Los pueblos mueren,
Historias enteras enterradas bajo un cielo gris y volcado.

La vie est tout jour jolie

Te odio, te amo
Ya nada importa en esta aislación que consume al infinito.

Est tout jour neuf

Moriré
Viejo e indeciso.
Estúpido y vacío

Est c’est tellement riche

Captando sólo las caras aburridas de esas musas cada vez que les dirigo la palabra.

La Seine s’illumine sous l’éclaire de la lune

Muchas veces les digo lo mismo,
No esperen hasta la muerte para soñar
Porque la vida no se encuentra en el plano donde se respira el aire húmedo de la tierra,
Sino en ese donde las maravillas ocurren en la esquina de la calle, al lado de las boulangerie.

Le future est profus.