lunes, 30 de mayo de 2016

El beso de Malena Galuccio

El beso de Malena Galuccio
Un lectura sobre RAYUELA de Julio Cortázar



           
Cuando leí el capítulo 7 de Rayuela lo primero que pensé fue cómo estaría La Maga en esa situación íntima y amorosa, en qué estaría pensando y qué haría.  ¿Tendría las mismas inquietudes y emociones que Horacio? En muchos momentos Cortázar logró mostrar varias perspectivas durante la novela, pero en este capítulo en particular creo que es fundamental que cada lector construya su propia interpretación de la situación. Por eso me propuse realizar el capítulo siete pero de la perspectiva de La Maga.
La Maga tiene varios rasgos que interpelan a lectores perdidos y los ayuda a crear su propia identidad, por eso considero que al crear la visión de La Maga en esta situación íntima estoy haciendo una interpretación de su personaje, y desde luego, también el modo en que yo logré integrarme a la novela.

Texto:
Tocándome la boca, siempre tocándome la boca, como que si fuera una especie de Bal du Moulin de la Galette en Le Musee d’Orsay, una delicadeza poco común y peculiar. A la vez, yo pienso, pienso en nosotros, en las estrellas y en París. Espero que el bebé Rocamadour algun día pueda llegar a vivir en esta ciudad, que pueda sentir el amor de la misma manera que yo lo siento. Nuestro amor eterno y espontáneo como el arte de Voka y el jazz de los amigos que vimos al caminar por el Pont Neuf, tocando al azar, tan aleatorio y curioso. Al mirarte me concentro en cómo tus pecas se unen formando una especie de constelación, me fijo en esa peca a la izquierda de tu boca, me detengo a ver  cómo se distorsiona al hablar y después vuelve a la normalidad al aflojarse.

Tus besos me llevan al cosmos, me siento flotar en la eternidad, desconcierta del futuro. Tirados en la cama, somos uno. El sonido exterior es bloqueado y quedamos nadando en el vacío de nuestro amor. Al terminar el amor, nuestras vidas individuales continúan con la corriente, pero en aquella cama desarmada y enquilombada siguen nuestros alientos unidos como recuerdo de aquel momento íntimo y incondicional.

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