Prólogo (posible) para una edición de Rayuela: Un propuesta de cómo
los jóvenes deberían leer la novela y por qué
Malena Galuccio
Suéltense,
dejen que las palabras se entrecrucen y resuenen en sus vidas para guiarlos por
un camino de eterna profundidad. Transfórmense en hormigas rojas, exprimiéndose
por los ladrillos para encontrar el oro al fondo, no importa si se llegan a
creerse una especie de Madame Bovary para poder sumergirse en la novela; eso
sí, lo fundamental después es que tomen
la distancia necesaria para poder ingerir aquellas enseñanzas y tomarlas en
cuenta para el futuro.
Julio
Cortázar ha creado una biblia para muchos, mediante dos personajes. El lector
logra crear una identidad, tomando varios pequeños detalles de diferentes
situaciones para construir su propia imagen entre ellos. Se crean
contradicciones y uno se encuentra marcado por diferentes características; es que
la novela es como “el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas
en una mesa de disección”, como quería Isidoro Ducasse. Estos rasgos opuestos
son los que busca crear Rayuela,
contradicciones de inquietudes cargadas de belleza. La Maga y Horacio son el
ejemplo perfecto de las diferencias, un intelectual y una artista, juntos
creando la belleza.
Mientras Cortázar escribía la novela, cuenta que esperaba tener
lectores de su edad, hombres y mujeres de más de cuarenta años, pero se
encontró con que Rayuela circulaba
entre un público de lectores jóvenes, es
decir en un público que estaba en el proceso de transformación. Cortázar tuvo
varias relaciones amorosas en la trayectoria de su vida, y todas tienen un
punto en común: “todas las mujeres con las que he vivido, que no han sido
pocas, todas sin excepción me han dicho en algún momento: ´Lo que a veces es
terrible en tí es hasta qué punto eres un niño´”. Esta relación demuestra que Cortázar a lo largo de su vida
siempre estuvo en ese proceso de formación, siempre buscando detalles para
poder adquirir, y eso es fundamentalmente lo que trata de postular en Rayuela.
La lectura, la imaginación y el amor son aspectos de la cual se
van a encontrar reflexionando sobre, varias veces encontrándose de acuerdo con
la novela, pero otras veces en desacuerdo; pero esa sensacion de confusión y de
estar desacuerdo es precisamente el juego de Rayuela, el lector va
construyendo su propia identidad con las casillas de la novela.
Repito, suéltense y déjen se llevar, no tengan miedo de que todo
lo que se van a llevar de la novela serán lecciones y reflexiones. Aprovechen
leer la novela por primera vez, aunque estoy segura de que la volverán a leer
para poder exprimirla al máximo, cada vez entendiendo algo nuevo, un concepto,
una palabra, cada vez imaginando las pinturas de Klee y escuchando resonar el
jazz un poco más.

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