jueves, 2 de junio de 2016

Un encuentro imaginario entre Morelli y Mme. Bovary de Benjamín Grande

Dos personajes de la literatura se cruzan para desencontrarse por última vez. 
Por Benjamín Grande





            Las luces de l’Avenue du Marechal Juin consumidas por la oscuridad, dos cuerpos muertos llevados casi colgados de los brazos de sus seres más queridos. Llantos miserables de un pueblo perdido y un grupo reptil enterrados en las paredes d’hôpital Bois Guillaume; una tormenta emotiva desmantelando la secretaría.

-Oh, ¡Dios mío! ¡Emergencia! ¡Ayuda!

            Las cinco menos cuarto de la mañana, dos espíritus encerrados por una misma tarea, desdichada por la sociedad como asquerosa, tabú.

-Por favor, no te vayas esposa, te lo suplico corazón… vida… ¡Amor!

            Sentimientos absurdos, un teléfono violentamente tirado en el suelo recién lustrado, brillando en las reflexiones oculares de personajes desgarrados.

-¡Rápido, mujer! ¿No ve que no aguanta más?
-¡Despiértese, viejo! Ya has llegado al extremo, ahora, ¡vuelva!

            Ojos de la muerte abiertos, ojos de la vida cerrados, inundados. Ellos entristecidos, enojados, destrozados. Los dos restantes esperando fin, ambos pálidos, blancos de expresión, la mujer por dramática, el hombre por sabio. Dos destinos similares cumplidos en formas completamente distintas y un último camino etéreo confuso, cruces entre real y absurdo. Sonidos caóticos callados por el canto de la paz, azules siluetas surgidas de figuras inmóviles. De la muerte, ¡la vida!

-¡No! ¡Así no! ¿Por qué aquí?
-Ay, mujer, cálmese. Ha llegado al último plano. Solo debe tomar un pa-
-¡No! Usted, hombre viejo, no sabe nada de mis inmensurables perdidas, mis desgraciadas aventuras, ¡mis amores anulados!
-Por favor, tome un paso atrás y mire, reflexione.
-¿Que hay para mirar? Gente sin futuro buscando cosas vacías. No, no, así no. No quiero existir en este plano. ¡Quiero volver! ¡No ha llegado mi caballero! Déjenme volver… por favor…

            Dedos de esencia desgarrando un cuerpo físico. Caras mudas transformadas, un bebe hambriento, piernas movidas, ambos grupos fuera horrorizados por la mutilación de una hermosa mujer.

-¿Qué haces, mujer? ¡No puedes volver! Por favor reflexione, y salga de la fantasía que te has creado.
-¿Fantasía? No. Mi amor me espera en el mundo, no aquí. Mi fin no ha llegado todavía. ¡Déjeme!  
-Por Dios, mire lo que hizo. Ya nadie la espera. ¡Monstruo! Debes salir para poder ver, y no dejarte llevar, pero usted, usted se ha quedado atascada…
-¿Y porque entrar si debo salir? No tiene sentido.
-No tiene solución hablarte; la dejare para que usted sola se de cuenta de su propia realidad.


Las luces de l’Avenue du Marechal Juin aplastadas por la luz del amanecer, dos cuerpos muertos tirados en el piso del Centre Universitaire de Rouan. Llantos derramados de un pueblo perdido y un grupo reptil ya no existentes; una mujer perdida, un hombre encontrado. 

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